Narcofosas de Casas Grandes: sin identificar 27% de los restos hallados



Nuevo Casas Grandes.- A dieciocho meses de que se registraran los primeros hallazgos de cementerios clandestinos que conmocionaron al Noroeste, las labores de identificación forense en la región noroeste enfrentan un complejo rezago técnico de 24 cuerpos aún sin reclamar, derivado de las condiciones de extrema violencia en que fueron sepultadas las víctimas, principalmente en el Pueblo Mágico de Casas Grandes.

De acuerdo con datos oficiales de la Fiscalía de la Zona Noroeste, de un total científico de 89 cuerpos recuperados en los municipios de Ascensión y Casas Grandes, todavía permanece sin identificar el 26.96 por ciento de los restos humanos, lo que significa que 24 personas continúan en calidad de desconocidas en las bases de datos ministeriales.

​El fiscal de la Zona Noroeste, Adalberto Oros Salido, confirmó que las áreas de servicios periciales y laboratorios de ciencias forenses, han logrado la restitución de 65 cuerpos a sus respectivos núcleos familiares, incluyendo dos entregas de restos concretadas durante los últimos días, gracias al cotejo de los archivos genéticos aportados por los ciudadanos que cuentan con un familiar ausente.

El mapa del horror: reconstrucción de los hallazgos

Los expedientes radicados en la zona de cobertura, detallan que los entierros clandestinos se focalizaron en tres parajes específicos de la región, específicamente en los municipios de Ascensión y de Casas Grandes.

En Ascensión, a finales de 2024, en un paraje desértico ubicado en la ruta que conduce hacia la localidad de La Salada, las autoridades ministeriales exhumaron un total de 12 osamentas, revelando que por evidencias en el mismo lugar, era ahí donde las víctimas eran torturadas y ejecutadas, algunas calcinadas y luego sepultadas de manera rústica.

A la fecha, se confirmó que se han entregado cinco estructuras óseas y permanecen siete aún pendientes de identificación.

​Ya en Casas Grandes, semanas después y por investigaciones del Ejército Mexicano, que derivaron en enfrentamientos, captura de presuntos sicarios y con ello, la ubicación de la mayor narcofosas en la historia del estado de Chihuahua, en el paraje de la Mesa de la Avena, se localizaron a las primeras 6 víctimas.

En las primeras elevaciones de la sierra de Casas Grandes apenas pasando El Caracol, sobre la carretera que conecta con el ejido Ignacio Zaragoza mejor conocido como El Willy, se localizaron esos 6 cuerpos en condiciones de menor descomposición, que resultaron ser de traileros que días antes, habían sido levantados por grupos armados durante dos noches consecutivas en Nuevo Casas Grandes.

De este punto, cinco ya fueron restituidos y queda un expediente rezagado.

​Ya en el paraje de El Willy, en una de las zonas de más difícil acceso del área serrana, considerada un punto neurálgico de disputas territoriales entre células de la delincuencia organizada, se rescató el bloque más grande de restos humanos.

Las autoridades ministeriales han entregado 55 cuerpos de este perímetro, manteniendo 16 carpetas en proceso de análisis de laboratorio.

El rompecabezas forense devela el “modus operandi”

En una aclaración institucional sobre las variaciones de la numeralia, debido a que originalmente se había estimado el hallazgo de 93 víctimas en la zona alta, el fiscal Oros Salido explicó que el rigor de los análisis antropológicos y los estudios de laboratorio, derivaron en una reducción y unificación de los registros de ingreso en las bases de datos biológicos.

Las investigaciones ministeriales asientan que los grupos criminales operaron un esquema de exterminio sistemático entre los años 2022 y 2024, cuyo patrón consistía en privar de la libertad a los ciudadanos en la cabecera municipal de Nuevo Casas Grandes, para luego trasladarlos por la vía terrestre hacia los límites del Pueblo Mágico de Casas Grandes.

​Las indagatorias ministeriales señalan que, en un intento por borrar las evidencias y dificultar la labor de persecución penal, los perpetradores sometían a las víctimas a mecanismos de tortura y posterior mutilación corporal, distribuyendo las extremidades y componentes de un mismo individuo en diferentes fosas superficiales de la periferia.

Esta dispersión provocó que los peritos médicos forenses encontraran casos donde un solo cuerpo integrado y entregado a los deudos, estuviera conformado hasta por cuatro o cinco restos, con números de ingresos distintos en el anfiteatro, lo que dio la primera contabilidad de 93 cuerpos que hasta ahora, se ha reducido a 89.

​Los mandos de la representación de la Zona Noroeste, puntualizaron que el procesamiento de las muestras biológicas se mantiene activo mediante confrontas directas con los bancos de reactivos proporcionados por los familiares de personas desaparecidas, abriendo también la línea de investigación de que algunos de los restos, correspondan a integrantes de facciones rivales ejecutados en las zonas de conflicto armado de la alta sierra chihuahuense.



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