Tras 50 años de servicio, el general Eufemio Alberto Ibarra Flores dejó el mando de la XI Región Militar, a la que pertenecen los estados de Chihuahua y Coahuila, a su cargo desde julio de 2022, lapso marcado por una baja en las ejecuciones en relación a los tres años previos, pero también por constantes hechos de violencia y masacres en la entidad.
Ayer, el general Ibarra Flores fue relevado como comandante de la XI Región, a la que pertenecen las Zonas Militares 5 y 42 instaladas en Chihuahua, por el general Fernando Colchado Gómez, quien fue designado de manera interina en el cargo.
El relevo formal fue encabezado por el general de División Francisco Jesús Leana Ojeda, comandante del Ejército Mexicano de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena); la Comandancia del Ejército de la Sedena fue creada hace apenas unos años y su primer comandante fue, precisamente, Ibarra Flores, antes de ser enviado a la región militar a la que pertenecen Chihuahua y Coahuila.
En un comunicado oficial, la Sedena informó que este cambio forma parte de la política de rotación del personal militar, con la finalidad de que los mandos de las diversas jerarquías ocupen diferentes cargos durante su trayectoria.
La Sedena tuvo por primera vez en su historia la figura de una Comandancia del Ejército Mexicano a partir de 2021, como parte de una reorganización de la defensa nacional iniciada en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador; posteriormente, fueron creadas, bajo la misma Sedena, la Comandancia de la Fuerza Aérea y la Comandancia de la Guardia Nacional.
Así, a partir de julio de 2021 fue nombrado Ibarra Flores como primer titular, siendo relevado de la IX Región Militar, con sede en Cumbres de Llano Largo, estado de Guerrero.
El general Ibarra Flores, quien hace unos días celebró sus 50 años de servicio al Ejército, forma parte del Arma de Infantería. Por su trayectoria, fue reconocido por el presidente López Obrador el 20 de noviembre de 2020 en el Zócalo de la Ciudad de México junto con otros militares que alcanzaron más de cuatro y hasta cinco décadas de trayectoria.
El general que dejó el mando fue comandante de la 27 Zona Militar en Pie de la Cuesta, Guerrero, y tuvo mando de tropas al frente del 6° Batallón de Infantería en Miahuatlán, Oaxaca; pasó también por la Sección Séptima (S-7, Operaciones Contra el Narcotráfico-ocn) en donde ocupó el cargo de jefe de la Sección de Análisis y Estadística.
También desempeñó como jefe de Servicios Generales de la IX Región Militar a la que años más tarde regresó como comandante. En el ámbito civil, como militar comisionado en la extinta Procuraduría General de la República (PGR), ocupó el cargo de director general de Intercepción en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Contra la Salud (Feads).
El relevo de Ibarra Flores, el general Colchado Gómez, acumula más de 40 años de servicio, con diversos cargos de mando y de Estado Mayor en la Secretaría de la Defensa Nacional, Mandos Territoriales y Coordinaciones Estatales de la Guardia Nacional.
De acuerdo al reporte de la Sedena, el general cuenta con licenciatura en administración Militar por la Escuela Superior de Guerra y una maestría en Seguridad Nacional en el Colegio de Defensa Nacional; cursos y diplomados en administración militar y estudios estratégicos en Guatemala, Corea del Sur y la República Popular de China.
Desde el 17 de mayo 2024 y hasta ayer, el general Fernando Colchado Gómez, en calidad de inspector jefe, fungió como coordinador estatal de la Guardia Nacional en Chihuahua, cargo que asumió en una ceremonia pública en el 23 Batallón de Infantería de la capital del estado, encabezada por la gobernadora Maru Campos.
Al asumir como jefe de la Guardia Nacional, fue presentada su trayectoria militar, en la que incluyen haber sido comandante de las regiones militares 29 de Veracruz y 21 de Michoacán, así como coordinador académico del Colegio de Defensa Nacional.

Relevo militar entre sangre y violencia
Fuentes de las corporaciones de seguridad estatales y federales, aseguraron que durante la gestión del general Eufemio Alberto Ibarra fue notable el apoyo militar de las 42 y la Quinta zonas militares de Chihuahua, con bases en Parral y la capital, respectivamente.
Aunque el general tenía su sede principal en Coahuila, donde está la Comandancia de la XI Región Militar, acudía de manera regular a Chihuahua, Parral, la Sierra Tarahumara y principalmente a Ciudad Juárez, con la encomienda de abatir la violencia generada por los grupos criminales, en particular las ejecuciones.
Los datos oficiales de incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestran que durante los años 2017, 2018, 2019, 2020 y 2021, las ejecuciones en el estado de Chihuahua mostabran una tendencia al alza, con promedios mensuales de 200 víctimas.
Esa tendencia al alza fue frenada en el año 2022, según la estadística oficial; en julio de ese año fue cuando Ibarra Flores fue designado al frente de la XI Región Militar.
Para el año 2022, los homicidios dolosos oficialmente reconocidos en el estado fueron mil 980, de los cuales 397 ocurrieron en Chihuahua y mil 068 en Juárez; el promedio mensual estatal de ejecuciones en ese lapso fue de 165 casos.
Para el año 2023, tuvieron un ligero incremento hasta los dos mil 077 casos, 173 por mes; y para 2024 una nueva reducción también ligera, hasta los dos mil 025, es decir, 168 homicidios al mes.
En el primer semestre de 2025, las ejecuciones acumuladas en el estado suman mil 069, un ritmo de 178 casos a l mes, con una incidencia mensual baja -en relación a los años 2017, 2018, 2019, 2020 y 2021- en las ciudades de Chihuahua y Juárez, pero con alzas en otras regiones del estado que están en pugna entre los grupos criminales.
Ejecuciones y enfrentamientos extendidos por el estado
Durante la gestión del general Ibarra Flores, ocurrieron diversos hechos de violencia en gran parte del estado, por los que necesariamente intervino el personal militar en apoyo a las corporaciones de seguridad pública.
El 11 de agosto de 2022, recién realizado el cambio en la XI Región y con movilizaciones de la Quinta Zona Militar de Chihuahua, fue registrado en Juárez el llamado “jueves negro”, una oleada violenta que dejó 11 muertes en las calles de la frontera y decenas de ataques a personas, vehículos e inmuebles, todo a raíz de una pugna entre bandas dentro del Cereso número tres.
Posteriormente, el primero de enero de 2023, fue la misma prisión estatal donde hubo un nuevo episodio de violencia que duró varios días, tras la fuga masiva que encabezó el líder del grupo “Los Mexicles”, Ernesto Piñón de la Cruz, alias “El Neto”.
La evasión de presos requirió la intervención de todas las fuerzas de seguridad y militares para detener a los reos, lo que derivó en 17 muertes ligadas al hecho.
En otra región del estado, al comienzo del mes de mayo, la aparición de un cadáver colgado en el arco Centinela de entrada a Nuevo Casas Grandes, motivó la intervención militar y estatal en la región, cuyos elementos desarmaron a la Policía Municipal, presuntamente infiltrada por el crimen.
En la región, alcaldes y corporaciones locales de seguridad ya habían sido señaladas como implicadas con algún grupo criminal, lo que mantuvo una tensión permanente durante meses; el 11 de diciembre de 2023 fue ejecutado el oficial mayor del municipio de Nuevo Casas Grandes, Pedro Pablo Lara, recién designado, en el marco de la detención de una alcaldesa y luego de varios meses de señalamientos contra la autoridad municipal de dar protección a la delincuencia organizada.
En esa región, que acumula alrededor de 200 desapariciones de personas en los últimos años, fueron encontradas hacia finales de 2024 decenas de narcofosas con los restos mortales de cerca de 100 víctimas.
En otros puntos del estado, el 28 de junio de 2023, una violenta pugna entre facciones del Cártel de Sinaloa llevó a la muerte de ocho personas en Guachochi, en una presunta emboscada contra uno de los líderes criminales, conocido como “El Chapo Calín” o “El 13”, Melquiades Díaz Meza. En la sierra extendieron las confrontaciones a raíz de este hecho e incursiones de otros grupos.
Luego, el 21 de abril de 2024, ocho cadáveres fueron abandonados en la carretera Chihuahuajuárez, a la altura de El Sauz, en otra serie de enfrentamientos en la zona rural al norte de la capital del estado, presumiblemente por el control del robo de combustible y el tráfico de personas. En diversos puntos de esta zona fueron registradas otras masacres, además de fosas clandestinas.
La violencia centrada en la capital tuvo otro episodio el 19 julio de 2024, cuando, al recuperar su libertad un líder criminal del Cártel de Sinaloa, Manuel Villicaña, alias “El Largo Pol”, fue emboscado junto con dos acompañantes al exterior del Cereso de Aquiles Serdán, en un hecho atribuido al cabecilla de otra facción de la misma organización.
Luego, en otro punto del estado, en el municipio de Coronado, el 16 septiembre un enfrentamiento entre grupos criminales dejó como saldo nueve personas muertas, una mujer y un hombre lesionados, un vehículo calcinado, así como otro automóvil y un autobús de pasajeros con impactos de bala
En ese mismo mes, después de varios enfrentamientos en los municipios de Coyame, Manuel Benavides y Ojinaga, por la irrupción de un nuevo grupo criminal conocido como “Los Cabrera”, fueron masacrados 11 hombres, cuyos cadáveres fueron abandonados junto con una narcomanta.
Hacía el final del año pasado, fue Guadalupe y Calvo, en el llamado Triángulo Dorado, el epicentro de la violencia entre grupos de la delincuencia, con personas asesinadas y colgadas en el arco de entrada al municipio.
Durante este año, también esa región ha sido particularmente violenta, con meses acumulados de enfrentamientos, desplazamientos de personas y asesinatos, incluido el ataque con drones a un convoy oficial donde viajaba el general comandante de la 42 Zona Militar de Chihuahua, general Jorge Gutiérrez.