
-Lista para candidatura, tras asegurar todo el apoyo
-Aguacates y desapariciones…nomás que lo pida EU
-Amarran votos por fiscalía… pero en contra
-Economía alrededor del Fútbol de Bravos
Al fin Daniela Álvarez obtuvo el compromiso partidario de apoyo suficiente acorde al tamaño del reto que implica disputar la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez en desventaja. Determinó que sí aceptará la postulación. Sí será la candidata, salvo que algún meteorito modificara la decisión.
Hemos hablado aquí antes sobre el tema. Nos quedamos en que hay resignación del priAN sobre sus grandes debilidades electorales frente a Morena y que están más seguros de perder que de ganar, pero necesitan pelear como si fueran a ganar porque de los números obtenidos en Juárez dependerá no tanto la alcaldía sino la gubernatura.
Es en ese sentido que todas las miradas al interior del priAN no ven más “sacrificable” que Daniela. Ella no dijo que sí hasta que, esta semana, le bajaron en la dirigencia nacional del PAN el cielo y las estrellas.
Es decir, hubo promesa que le entrarán con todo no únicamente en rezos, sermones y retórica, sino en efectivo, en metálico contante y sonante.
Obviamente no arrancará mañana su campaña, aunque debiera hacerlo, todavía le resta tiempo para avanzar su encargo como presidenta estatal de su partido.
Se separará por ahí a finales del año, y entonces luego vendrá la metamorfosis al “Daniela es cabrona”, y el a “puño limpio” contra los guindas…
Y bien refaccionada. Nada de pobrezas, al fin que el PAN en el país y en el estado tienen con queso las tortillas. Ni modo que no.
Por cierto, institucional que es, Daniela ha hecho lo imposible para que sean superadas las diferencias de forma existentes entre la gobernadora, Maru Campos; y el exfiscal General, César Jáuregui, quien no baja la velocidad en busca de la candidatura panista a la alcaldía de Chihuahua capital.
No sabemos bien a bien si la lideresa panista intervino, pero todo indica que la mandataria y Jáuregui se reunieron ayer tarde, o se reunirán en estas horas, justo para seguir buscando sanar las heridas ocasionadas por el desafortunado caso CIAgate, que catapultó exponencialmente hasta la marca PAN a nivel nacional, pero afectó la relación del “querido gordo” con “la querida jefa” (así se hablaban).
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Nada bien se ve que apriete el gobierno federal mexicano a la delincuencia solo hasta que los criminales colman el vaso…de los Estados Unidos.
Acaba de ocurrir eso con la detención de 12 supuestos extorsionadores de transportistas y aguacateros en Michoacán. Fueron arrestados por elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, según el anuncio hecho por si titular, Omar García Harfuch.
No es de ahora, es de hace décadas que los empresarios tanto del ramo aguacatero como transportistas, han denunciado las prácticas extorsivas que muchas veces han derivado en asesinatos.
Esta vez, y otras anteriores, ha sido innegable que las fuerzas policiacas y militares actúan una vez que el gobierno de los Estados Unidos paraliza las importaciones del fruto porque no cesaron las amenazas contra sus inspectores en las zonas aguacateras. Solo entonces México anunció la detención de 12 malvivientes de incontables que se dedican a lo mismo.
Familias y sociedad en general de la región noroeste (particularmente Nuevo Casas Grandes, Ascensión, Janos) y otras zonas de la entidad deben entonces implorar a san Estados Unidos para frenar la calamidad de personas desaparecidas. Este año van 80.
Cada día reportan desapariciones que por lo regular terminan en homicidios, como los casi 100 cuerpos descubiertos en narcofosas a principios del año pasado.
Si no es por interés económico, como el caso Michoacán, sí por humanidad debiera poner los ojos Estados Unidos en el noroeste de la entidad. Ya comprobamos que sí hay resultados, quizá no permanentes, pero al menos sirven de freno a la impunidad.
De que puede el gobierno federal hacer su parte, lo puede hacer, lástima que solo sea mediante la presión norteamericana.
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La propuesta de un Parlamento Abierto para analizar la autonomía de la Fiscalía del Estado, llevada por Joel Sepúlveda al Congreso a nombre del alcalde de Juárez con licencia, Cruz Pérez Cuéllar, fue en realidad el amarre de los votos en contra para evitar que pase la iniciativa orientada a designar un fiscal transexenal.
El abogado planteó utilizar esa figura contemplada en la legislación estatal ante la propuesta que del PAN y Movimiento Ciudadano y el riesgo de que sea aprobada en caliente, sin proceso de consulta ni mayor debate, con papel preponderante del Ejecutivo en la integración de una terna.
Mientras los morenistas plantearon, desde 2022, todo un procedimiento con convocatoria pública, panel de especialistas y concurso de oposición, la iniciativa azulada-naranja básicamente fue la de un trámite ligero para dar hoy un nombramiento extendido a lo que resta de este sexenio, todo el próximo y un año más del siguiente.
Obviamente la propuesta ha sido rechazada por la bancada a cargo del juarense Cuauhtémoc Estrada, pero Pérez Cuéllar reforzó el dique a la posibilidad de una designación de fiscal futuro impuesto desde ahora.
De esta forma, según la apreciación de los conocedores morenistas, el aspirante guinda maniobró no sólo para mostrar su desacuerdo en su calidad de casi candidato a la gubernatura, sino para quitarle cuatro votos que necesita el bloque PAN-MC, en el que se suman otros del PRI, con los que no alcanza a una mayoría calificada, necesaria para una reforma a seis artículos de la Constitución Política del Estado.
O sea, el prianismo anaranjado reuniría apenas 18 sufragios de los 22 que requiere, mientras que en contra irían todos los de Morena más los del Verde y el Partido del Trabajo, en su mayoría apostados del lado de Pérez Cuéllar.
Así, una eventual mayoría del PAN, sus aliados tradicionales que le salen carísimos y otros tantos más que ya tienen la vista fija en el siguiente sexenio, tendría que pasar por el aspirante morenista juarense. Si no, quizá ni votación habría.
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Alrededor de todo evento donde confluye una gran cantidad de personas, regularmente transcurre también algún fenómeno económico con muestras visibles y otras no tanto.
Es el caso del fútbol, y particularmente en nuestra ciudad, alrededor de los juegos de los Bravos de Juárez. Evidentemente la venta de cerveza o souvenirs; es muy notorio el movimiento compra-venta.
Pero hay otras situaciones que son muy positivas, pero no son tan visibles. Por ejemplo, hay juegos donde no necesariamente acuden fanáticos de los Bravos al estadio, pero que generan ventas a sectores clave.
A veces los fanáticos de equipos contrarios vienen en cantidades interesantes a hospedarse en hoteles cerca al estadio, y aunque no vengan a ver a Bravos, ya el hotel se benefició de algún partido.
En ocasiones, hemos podido constatar que, para ciertos partidos, algunos hoteles registran llegada de familias del estado y en cantidad importante. En uno de esos encuentros destacados, constatamos a por lo menos una docena de familias de municipios del estado arribando a hospedarse en uno solo de esos negocios.
No importa que traigan camiseta de Tigres o Pumas, lo interesante es la derrama que pueden dejar en la ciudad.
Ese movimiento que no es muy visible es muy importante para la economía local, que vive principalmente de la industria maquiladora, pero que los servicios alrededor de un deporte le dan un respiro en momentos cruciales.
