
Nuevo Casas Grandes.- A casi dos años de haber dejado la Presidencia Municipal, parece que nadie quiere acordarse de Cynthia Marina Ceballos Delgado, la primera Presidenta de Nuevo Casas Grandes y la primera en ser encarcelada, pues su foto es la única ausente en la Sala de Cabildo, donde se muestran a todos los alcaldes de la historia de esta ciudad.
Rompiendo el protocolo que se había respetado hasta ahora, donde todos y cada uno de los personajes que pasaron por la Presidencia Municipal de Nuevo Casas Grandes, una vez que acabó su gestión, sin importar incluso que hayan sido inhabilitados por corrupción o que terminaran bajo el repudio popular, ostentan su foto oficial en la Sala de Cabildo, todos, menos Cynthia Ceballos.
Cuando apareció por primera vez como Presidenta Municipal electa ante una Macroplaza a reventar con miles de simpatizantes, una noche del 9 de septiembre de 2021, Cynthia Ceballos parecía tenerlo todo: el privilegio de ser la primera mujer en llegar a la Presidencia, cobijada por las figuras más prominentes del PT en el Senado, Morena en el Congreso Federal y en el Comité Estatal.
Apenas rindió protesta como la Primera Presidenta Municipal en la historia de Nuevo Casas Grandes, Cynthia Ceballos comenzó a dilapidar todo su capital político: se enemistó con el partido Morena que le dio todos los votos para que ganara apenas en las urnas, se enemistó con el sector empresarial, con las autoridades de Salud, con el sector comercial, lanzó acusaciones contra el líder de Morena en el Estado y no llevaba un año en el poder cuando ya había corrido a más de 50 de sus colaboradores con los que empezó.
Para cuando Cynthia Ceballos rindió su primer informe de gobierno, en esa misma Macroplaza Bicentenario que hace un año lució a reventar ahora la acompañaba una triste llovizna donde quedaron vacías más de la mitad de las mesas que dispuso para el evento, y eso que ofreció comida… y eso que todos los presentes, obligados circunstanciales, eran empleados de la Presidencia.
Confrontada con su propio Ayuntamiento, la gota con la que Cynthia Ceballos derramó el vaso fue cuando su altanería y soberbia la llevaron a cometer suicidio político y renunció al partido al que perteneció por años: el PT, alegando “diferencias irreconciliables” con su hermanastra, Edith Escárcega Escontrías, actual Alcaldesa quien siempre la había acompañado en su andar político hasta que en la cumbre del poder, la otra renunció como Oficial Mayor.
Paradójicamente, Cynthia Ceballos la tenía registrada como suplente para el cargo de la Presidencia Municipal, sin imaginar que ahora sola y sin aliados, sin ningún lazo político, sus propias tropelías administrativas en complicidad con su Secretaria, Silvia Ivón Hernández Parra, la llevarían a la cárcel un 12 de noviembre de 2023 y terminaría entregando involuntariamente y en bandeja de plata, la silla presidencial a su hermanastra Edith Escárcega.
Cynthia Ceballos no terminó como muchos pensaron lo que parecía una prometedora administración pública, pues en lugar de entregar la estafeta al próximo mandatario, cuando su hermanastra rendía protesta de nueva cuenta como Alcaldesa reelecta, Cynthia Ceballos estaba en la cárcel de mujeres en Aquiles Serdán, acusada de diversos cargos de corrupción.
Hoy, Cynthia Ceballos está libre y paseando tranquila en las calles de Nuevo Casas Grandes tras acuerdos con la Fiscalía Anticorrupción, pese a que no se sabe nada de los millones que perdió el municipio y no se han recuperado, empero, han pasado 20 meses exactos desde que fue vista por última vez en los departamentos y pasillos de la Presidencia, y su foto, es la única que no ha sido colocada junto con los demás Presidentes Municipales de Nuevo Casas Grandes.