Explosivos y ponchallantas en zona de narcofosas

-Explosivos y ponchallantas en zona de narcofosas

-En ciernes asalto al Poder Judicial
-Un churrazo llamado Celda 211
-Acelera en bajada el Banco de México

Se había tardado el grupo delictivo que domina la región de Nuevo Casas Grandes en reaccionar ante la detención de dos cabecillas sicarios que condujeron al hallazgo de los primeros 76 cuerpos de personas, de las cerca de 300 desaparecidas en la región durante el último lustro y poco más.
Elementos de distintas corporaciones de seguridad, periciales, ministeriales, policías estatales y militares, enfrentaron severas dificultades para subir a los extensos tramos de sierra y seguir con los rastreos de cuerpos.
Los operadores del crimen en la región instalaron distintos perímetros de seguridad. Colocaron utensilios poncha llantas, artefactos explosivos e hicieron volar drones.
Esa táctica obligó a policías y militares a suspender un recorrido al que sumarían a periodistas de varios medios informativos pendientes del curso que toman las búsquedas iniciadas a mediados de diciembre.
Desde entonces, desde antes de Navidad, han sido hallados 76 cuerpos. Los últimos cuatro fueron descubiertos apenas este miércoles; creen los investigadores que fueron privados de la vida entre hace seis meses y más. (Imágenes en versión digital).
Los restos humanos han sido hallados en varios puntos de la región noroeste: en algunas zonas de Nuevo Casas Grandes, en la sierra de Casas Grandes, en Janos, en Ascensión y en otras localidades cercanas.
El tema sigue en la atención mundial debido a la gran cantidad de personas desaparecidas, más de 300, y a que la inmensa mayoría de ellas pudieron haber sido privadas de la vida violentamente.
Los grupos delictivos que operan en la zona pretenden impedir ahora el rastreo, pero ya es muy tarde; con 76 cuerpos hallados y más de 200 que faltarían por hallar, las corporaciones de seguridad han quedado obligadas a seguir y concluir sus labores y a llevar ante la justicia a los responsables de la catástrofe. Ya tienen a dos, uno de ellos en calidad de testigo protegido.
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El próximo primero de junio de 2025 habrán de ser electos -por la vía del voto directo- 881 cargos del Poder Judicial, de entre estos, nueve serán para ministras y ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los cuales durarán 12 años en el ejercicio de su encargo.
La elección no es bien vista entre los grupos panistas, que argumentan un asalto político al Poder Judicial.
En cambio, los morenistas ya están en proceso de movilización para garantizar quedarse con la presidencia los primeros dos años, y luego los otros dos años. Tal como los señala la ley: la “presidencia se renovará cada dos años de manera rotatoria en función del número de votos que obtenga cada candidatura en la elección respectiva, correspondiendo la presidencia a quienes alcancen mayor votación”.
Así las cosas, es previsible que desde Morena se inclinen por promover a Lenia Batres, también conocida como la “ministra b(v)rra”, por aquello de su incompetencia probada en el pleno. Otro cartucho quemado es Yasmín Esquivel, quien apenas hace unas semanas consiguió que un tribunal federal ordenase a la UNAM evitar difundir un dictamen sobre el plagio de su tesis de licenciatura.
Frente a tan oscuro panorama, esta semana fue bien recibida la noticia de que una jurista de la frontera número uno, y que además tiene probada experiencia y preparación en la materia, logró aprobar todos los filtros y aparecerá en la boleta electoral.
Se trata de Olivia Aguirre Bonilla, quien es doctora en Derechos Humanos, y desde hace años, se desempeña como académica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Es sabido que la maestra ya trae pactados varios apoyos con diversos grupos políticos; y no es extraño, porque ella es una de las pocas opciones serias para ocupar un escaño en la sala de la Suprema Corte.
Hasta ahora siguen sin definirse con precisión la cantidad de casillas que habrán de funcionar en las elecciones, pero es un hecho que el objetivo es no tener una alta participación de la ciudadanía.
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A los directores de cine, Jaime Reynoso y Gerardo Naranjo, les falló la ambientación y escenografía de la miniserie Celda 211, producida por la compañía Woo Filmes.
Según la intención visible en el filme, pretendían dramatizar acontecimientos de gran violencia ocurridos en el Cereso estatal 3 de Ciudad Juárez; sin embargo, la serie actuada por Diego Calva como actor central queda a deber a la audiencia.
Ni las instalaciones, ni las personas privadas de la libertad, ni las calles de Juárez se parecen a la realidad local. Los internos mostrados en las escenas más bien parecen de un albergue de adultos mayores exconvictos en retiro. Parecen los bisabuelos de los Aztecas.
La serie está basada en la fuga de reos el primero de enero del 2023, que resultó en 17 personas muertas durante el motín y la fuga de 30 presos. No armaron la revuelta por mejores condiciones adentro del penal según el churro, sino realmente porque “El Neto”, jefe Mexicle de escasos 30 años de edad, simplemente quiso fugarse.
No se atrevieron a mencionar a los Aztecas, a quienes llaman «La División del Norte», ni a los Mexicles, a quienes nombran «Los Monstruos», probablemente por temor a demandas.
En una de las escenas, aparece el objeto del bodrio, la gobernadora, Maru Campos, sin ningún parecido real con la mandataria chihuahuense. Simple intento de agresión.
Vaya, en general, ni lenguaje, ni costumbres, ni ambiente netamente de Juárez; peor que la otra churro película 2024 llamada Correr para Vivir que quiso recrear el involucramiento de rarámuris en el tráfico de drogas, confundiendo a Ojinaga con la sierra y pueblos del sur del país con los de la impresionante e incomparable sierra chihuahuense.
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Desde 2020 no aplicaba el Banco de México (Banxico) un recorte de 50 puntos base a la Tasa de Interés Interbancaria; lo hizo ayer, en línea con lo esperado por los analistas desde la semana pasada y con la expectativa de cerrar el año con un referencial más cercano a las necesidades y a la realidad.
La reducción del 10 al 9.50 por ciento fue una buena noticia. Donald Trump estaría orgulloso si el recorte así hubiera sido de la Reserva Federal, que lo ignoró olímpicamente cuando pidió rebajar la tasa de referencia en Estados Unidos.
Aquí, en la Junta de Gobierno de Banxico votaron a favor de la decisión la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, y los subgobernadores Galia Borja Gómez, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo. Únicamente el subgobernador Jonathan Heath promovió una reducción más modesta de 25 puntos base.
El acelerador en bajada que aplicó Banxico era esperado porque tanto la inflación y como el crecimiento económico en México han bajado su ritmo de avance; además, la depreciación del peso mexicano, que podría generar presiones inflacionarias extra, no ha ocurrido en magnitud alarmante.
De hecho, el tipo de cambio, tras la volatilidad que generó el anuncio de aranceles de Trump a México, volvió cotizar en el rango entre 20.50 y 20.70 pesos por dólar, lo que confirma la idea de que tiene suficiente soporte la moneda para contener ciertos riesgos, incluso las amenazas norteamericanas. Así estaba el tipo de cambio antes del anuncio de la decisión de política monetaria de ayer.
Luego, después del anuncio, los inversionistas golondrinos que le juran amor y lealtad a la presidenta Claudia Sheinbaum, pero en cuestión de capitales hacen otra cosa, dieron muestra de que el cariño tampoco es tanto, deshaciéndose de posiciones en pesos y refugiándose en los dólares, lo que impactó a la moneda nacional en el mercado cambiario, aunque en la banda aparentemente estable.
Así las cosas tras el recorte de la tasa y el anuncio, en comunicado oficial, de que la Junta de Gobierno estima que en este año podría continuar con más recortes, en tanto el entorno inflacionario permita seguir con el ciclo iniciado meses atrás, con las rebajas previas de 25 puntos base.