
Nuevo Casas Grandes.- La búsqueda de 9 meses terminó de manera trágica para la familia de Chantal Elizabeth Arrieta Andana, joven madre de 27 años quien estaba desaparecida desde el pasado 9 de mayo de 2024, hasta ayer martes que las autoridades la identificaron como una de las personas halladas en las narcofosas de El Willy, Casas Grandes.
La nacida en Nuevo Casas Grandes había desaparecido en ese mismo municipio, siendo objeto incluso de operativos para tratar de dar con su paradero, hasta que se confirmó que su cuerpo había sido sepultado de manera clandestina a más de 70 kilómetros de su hogar, en un paraje sierra adentro del municipio vecino.
Ahí, entre una de las 43 fosas clandestinas donde se hallaron los cuerpos, restos y osamentas de 74 personas, estaba el cuerpo de Chantal, enterrado en un hoyo rústico que formaba parte del mayor narcopanteón localizado en la historia del estado de Chihuahua, y en donde 70 familias más esperan la noticia que les dé certeza sobre el paradero de sus seres queridos.
El caso de Chantal estaba siendo investigado tanto por la Fiscalía del Noroeste y su Agencia Estatal de Investigación (AEI), como por la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género y a la Familia (FEM) de Nuevo Casas Grandes.
Incluso, con algunas pistas sobre su posible paradero, una semana después de su desaparición las autoridades de la FEM habían realizado un cateo en un domicilio de Nuevo Casas Grandes, del que extrajeron una computadora y un teléfono celular para analizar su información, pero cuyo resultado nunca fue dado a conocer de manera pública.
Chantal Elizabeth era descrita como una mujer de 1.50 metros de estatura, de 50 kilos de peso, de tez morena, complexión delgada, cabello negro, largo y lacio, cara ovalada, de nariz regular y boca mediana, misma quien la última vez que fue vista, portaba una blusa clara, un pantalón de mezclilla azul claro y unos tenis blancos.
Como características particulares, se describió que la joven madre tenía seis tatuajes y dos perforaciones o piercings en la lengua y en la nariz, siendo sus tatuajes la imagen de una guadaña y la fecha “1996” en el cuello, la imagen de un dragón en el pecho, unos labios en la costilla izquierda, otro con su nombre en el tobillo derecho y una mariposa en la espalda baja.
No se aclaró de parte de las autoridades si la mujer conservaba alguna de estas características, pero pese al tiempo de su desaparición, es uno de los primeros cuerpos en ser identificado por sus familiares, a quienes ya se les hizo entrega del cuerpo.
Con esta persona ya son cuatro los identificados, siendo los primeros, tres amigos traileros que fueron “levantados” en Nuevo Casas Grandes por un comando armado, y resultaron muertos a 57 kilómetros de su hogar, durante los primeros hallazgos en la Mesa de la Avena, pasando la carretera de El Caracol en la sierra de Casas Grandes, donde el 15 de enero fueron localizados cuatro cuerpos desmembrados con apenas días de haber sido victimados.
Ayer en las redes sociales cuando se dio a conocer la identidad de Chantal como una de las víctimas de las narcofosas, muchas personas se dolieron de este hallazgo y enviaron sus condolencias a la familia, pero asimismo, desearon poder tener noticias de sus seres queridos que aún siguen desaparecidos y de quienes no han vuelto a saber en meses, o años incluso.