
Casas Grandes.- La “magia” de Casas Grandes se está apagando: desde diciembre pasado varios de los sitios considerados como un atractivo turístico de este municipio, han cobrado nueva importancia pero como zonas de violencia, donde se han registrado varias balaceras con cuatro muertos, incluyendo el jefe operativo de la policía municipal, el hallazgo de 81 cuerpos de personas desaparecidas y el decomiso de droga, explosivos, arsenales y equipo táctico.
Días antes de los últimos hechos violentos, el Presidente Municipal de Casas Grandes, Roberto Lucero Galaz, había declarado que la situación generada en El Willy con las narcofosas, había afectado al turismo para el municipio, pero que su gobierno estaba trabajando para ofrecer un ambiente seguro.
Sin embargo, apenas iniciaba esta semana cuando nuevamente, Casas Grandes fue escenario de un enfrentamiento violento entre sicarios y las Fuerzas Armadas, resultando en un presunto líder del crimen organizado que fue abatido por los militares del 35 Batallón de Infantería, quienes lograron capturar a otro de sus cómplices con vida.
Otros tantos pudieron haber alcanzado a huir durante el enfrentamiento, ya que en el lugar quedaron cuatro vehículos abandonados, en donde se transportaban armas, chalecos, equipo táctico, cartuchos y drogas con un valor aproximado a los 2.4 millones de pesos en el mercado negro.
El enfrentamiento tuvo lugar en El Rucio, poblado que se ubica a 51 kilómetros de Nuevo Casas Grandes y apenas a media hora de la comunidad alfarera de Juan Mata Ortiz, ahí, los militares encontraron resistencia durante su patrullaje, por lo que se soltó la balacera entre ambos bandos.
De este hecho apenas habían pasado 10 días que elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal (DSPM), del “Pueblo Mágico” de Casas Grandes, realizaban un recorrido de la cabecera municipal a Juan Mata Ortiz, cuando en el tramo que va hacia Colonia Juárez, fueron sorprendidos por sujetos armados que les descargaron sus rifles de asalto haciéndolos huir.
En el ataque, la patrulla quedó muy dañada por la ráfaga de disparos y varios proyectiles dieron en la humanidad de uno de los agentes, al que le destrozaron la mandíbula y lo impactaron en otras partes del cuerpo, mientras que a su jefe operativo, identificado como Alfredo Ramírez Rodríguez de 35 años, le arrebataron la vida de un solo disparo.
Un par de horas después de ese ataque, a las autoridades se les reportó el hallazgo de la camioneta que habían usado los presuntos agresores, la cual quedó abandonada a un lado de la brecha con múltiples disparos en el parabrisas y en el interior, también estaba un arma abandonada.
¿Coincidencia?… la camioneta fue dejada a un lado del camino que conduce a El Rucio, donde días después se registraría el “topón” entre soldados y civiles armados que al parecer, tenían en ese poblado una de sus viviendas que servía de centro de operaciones.
Ahora que el “Pueblo Mágico” de Casas Grandes se prepara para recibir al turismo de Semana Santa, uno de sus sitios de recreo favoritos, “La Cueva de la Olla” que se ubica en el poblado de Ejido Ignacio Zaragoza, menor conocido como El Willy, se ha visto trastocado por el desprestigio de tener en sus hermosos paisajes serranos, un narcopanteón en el que durante años, grupos criminales estuvieron asesinando, descuartizando y enterrando a personas para desaparecerlas.
En sólo tres meses, de enero a marzo, las autoridades lograron recuperar en aquella parte alta de la sierra de Casas Grandes, en la ruta favorita del turismo de aventura, los restos en osamentas y partes con tejido, de 81 personas que tenían reporte de desaparición en Nuevo Casas Grandes y en Casas Grandes también.
Algunos fueron “levantados” por comandos armados en Nuevo Casas Grandes y otros al parecer sólo tuvieron la mala suerte de salir al rancho y toparse con los grupos armados, que los llevaron hasta los puntos de Mesa de la Avena y El Willy, para asesinarlos.
Los vehículos de algunas de las víctimas fueron recuperados luego de otro “topón” entre criminales y militares el pasado jueves 13, que los sorprendieron en una cabaña en Steven donde tenían su altar a la santa muerte, además de miles de cartuchos y un arsenal de más de 50 rifles de alto poder, incluyendo vehículos blindados.
En ese enfrentamiento el Ejército logró abatir a dos sicarios que fueron pare de la resistencia, mientras que otros tantos presuntos criminales alcanzaron a huir entre la vegetación y los pinos de ese lugar que les servía como centro operativo.
El primer “topón” que tuvieron los militares fue en la parte de Mesa de la Avena, apenas pasando la parte de El Caracol en la carretera que va a El Willy, ahí los militares lograron herir a uno de ellos que luego fue identificado como Pablo M.R. de 33 años, apodado “El Comandante”, por tener bajo sus órdenes a 80 sicarios más.
Junto con Pablo M.R. fueron capturados otros dos hombres y días después, los militares lograron dar con otro campamento en la sierra de El Willy, capturando a otros tres presuntos sicarios con sus armas y equipo táctico, entre los cuales estaba José J.V. ya de 19 años, uno de los cuatro limpiavidrios que había desaparecido en noviembre de 2023 en pleno Centro de Nuevo Casas Grandes.
Todavía en un operativo del Ejército en la zona serrana de El Willy, cerca de donde se ubicaron las narcofosas, los elementos del 35 Batallón de infantería lograron ubicar un campamento en el que los criminales procesaban mariguana, logrando decomisar costales tanto de la yerba verde como de semilla y los aditamentos para comprimirla, siendo el aseguramiento un total de una tonelada y media de la droga.
Así, sin descanso, la otrora zona turística de Casas Grandes ha sido escenario de hechos de violencia extrema como balaceras, entierros clandestinos, ejecuciones, ataques contra las fuerzas del orden y decomiso de vehículos robados, armamento, droga, explosivos y equipo táctico, empañando su condición de “Pueblo Mágico”, justo previo al periodo de vacaciones de Semana Santa.