Dan nombres de 15 idεntificαdøs de nαrcøføsαs



Chihuahua.- En medio de la nieve, del frío intenso y soportando fuertes ráfagas de viento, fue como trabajaron más de 40 personas entre antropólogos, criminalistas, odontólogos, médicos y policías ministeriales pertenecientes a la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes localizaron 89 restos y/o cadáveres en narcofosas ubicadas en la Zona Noroeste.

En entrevista exclusiva para este medio, Jesús Alberto Cornelio Miranda, perito coordinador de la Zona Noroeste de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses en Nuevo Casas Grandes, narró cómo fueron los días en que tuvieron que rescatar varios cuerpos, (todos desmembrados) y la experiencia que vivió y que él describió como “todo un desafío”.

“En diciembre del 2024 fue cuando iniciamos con estos trabajos; los primeros fueron realizados en “La Salada”, en el municipio de Ascensión, donde encontramos varios hallazgos.

Posteriormente, en enero, fuimos al poblado de ‘El Willy’, que es parte del municipio de Casas Grandes, del ejido de Ignacio Zaragoza, y ahí también localizamos varios restos”.

De acuerdo con Cornelio Miranda, en ese sitio hay dos áreas: la primera son las inmediaciones del poblado de “El Willy”, y la segunda es un lugar denominado Mesa de la Avena.

“Nosotros acudimos en enero tras un llamado que nos hizo la Sedena para que procesáramos la zona y bueno, luego de tener esa información es que yo gestiono el apoyo del personal idóneo para realizar los procesamientos correspondientes”.

Uno de los retos iniciales fue el poco personal, ya que la Fiscalía Noroeste es de reciente creación, por lo que carece de personal; sin embargo, eso no fue impedimento, puesto que la Dirección de Servicios Periciales reforzó al equipo.

“La dirección, a cargo de Javier Sánchez Herrera, siempre nos apoyó; fue y es un trabajo constante porque aunque ya no tenemos hallazgos en la zona, seguimos trabajando para lograr el objetivo”, refirió.

Según su testimonio, la idea era encontrar el mayor número de personas posible, agotar la búsqueda y evitar la mezcla de los restos encontrados.Aunque con anterioridad el equipo de periciales ya había tenido hallazgo de fosas, esta fue la primera vez que vivieron una situación así.

“Teníamos una fosa y era algo muy mínimo en comparación con esto; el trabajo lo hacíamos en un día y al momento de tener conocimiento de todo esto fue algo que nos impactó bastante a la plantilla laboral de la Fiscalía y de todas las corporaciones al ver la cantidad de restos que estaban saliendo por día y el número de fosas fue algo que no debería de haber existido y para nada nos enorgullece, y es algo que nos causa impotencia y tristeza de saber que hay gente que puede hacer esas fechorías”, expresó Jesús Alberto.

No fue fácil

En ese mismo sentido, también dijo que esto es algo que ha generado conflicto y temor entre la población.“Esto no fue fácil, hubo complicaciones debido a la seguridad y de las jornadas largas de trabajo que tuvimos”.Entre los retos fue enfrentarse a la descompostura de vehículos, cambios de planes que tuvieron que hacer, algunos inconvenientes en los traslados como accidentes y los ponchallantas que las personas del crimen organizado fabricaron para ponchar los neumáticos, y también les pusieron barreras de piedra sobre la carretera.“Esto supongo que era para retrasar nuestra intervención o que retrocediéramos, sin embargo, nunca fue así, siempre llegábamos gracias a Dios y supimos seguir pese a las adversidades. No contábamos con un Servicio Médico Forense, es por eso que las colaboraciones siempre estuvieron con Ciudad Juárez o Chihuahua, que hasta la fecha se han comportado de la manera más profesional con los traslados de los cuerpos, en trabajarlos, en preservarlos en un lugar idóneo ”, refirió.

El trabajo no ha terminado

Aunado a eso, Cornelio Miranda explicó que los retos se siguen presentando a diario y que los trabajos no culminan en localizar la fosa y al extraer los restos que han obtenido.“En todos estos meses hemos trabajado para darle certeza a las familias y entregarles a su ser querido que por tanto tiempo han buscado y que les ha desencadenado un mundo de situaciones; más pérdidas humanas derivadas de las desapariciones de todas las personas”.Al cuestionarle si este trabajo fue impactante para él, el perito expresó que sí y que además, todos estos meses tuvieron que sacrificar varias cosas.“Fue difícil también en el tema familiar, ya que debido a la carga laboral descuidamos nuestra casa. Todos, desde la Comisión Local de Búsqueda, desde los peritos que nos apoyaron, los antropólogos, y sí tuvimos un poco de roce familiar por compromisos que habían y que no pudieron ser atendidos por motivo de estar allá en la zona serrana”.Sus labores iniciaban desde las 8:00 de la mañana y hasta las 8:00 de la noche, y en dicho sitio no había señal.“Quiero manifestar el compromiso que existió siempre con todo el personal de todas las corporaciones, desde la Sedena en el tema de seguridad, la Agencia Estatal de Investigación, la Policía Estatal y la verdad me sorprende la dedicación”.Los hallazgos en excavaciones comenzaban desde los 15 a 20 centímetros en algunas fosas, siendo las más superficiales; además, en la mayoría había ramas y rocas encima de la fosa, algunas tenían hundimientos y cerca de ellas había quema (cenizas) que probablemente era de la ropa de las víctimas.De igual manera, había algunas que eran individuales, otras en las que había de dos, cuatro o más cuerpos.“Empezamos a trabajar en enero sobre superficie nevada; tuvimos frío, tuvimos calor últimamente. Vivimos días con mucho viento y fue desafiante, pero ahorita es cuando ya nos estamos motivando al ver que todo el trabajo que realizamos está cumpliendo con el objetivo en cuanto a lo que respecta con el área de Periciales al identificar y hacer la entrega”, señaló.

Su mensaje a la ciudadanía

Al finalizar, el entrevistado envío un mensaje a la ciudadanía.“Yo les diría que tengan confianza, que tengan paciencia, que queremos darles la certeza y la seguridad de que estamos trabajando en identificar a las personas que encontramos en estas fosas”.

Faltan otros

De acuerdo con Javier Sánchez Herrera, hasta el momento han sido entregadas 15 personas, y hay otras 38 que su genética ya coincidió pero falta emparejar con algún familiar directo.

Las personas identificadas son Gerardo Pino Cárdenas, Juan José Muñoz Bastidas, Ángel Hernández Escobedo, Chantal Elizabeth Arrieta Andana, Antonio Carmona Jáquez, Armando Quintana Ornelas y Humberto Domínguez Peralta.

A la lista se suman, además, Jesús Antonio Valdiviezo Bolívar, Marco Antonio Lucio Quiroz y Alejandro Quiroz Quiroz, Braulio Manuel Murrieta, Kevin Manuel Jáquez Cruz, Armando Casavantes Macías, Jesús Guillén Vázquez y Miguel Ángel Ríos Jiménez.

Según el funcionario público, de los 89 restos que fueron encontrados, 15 de ellos ya fueron reconocidos, y añadió que están trabajando en la localización de familiares de otras personas que su genética coincide con desaparecidos de aquella región.

“El Ministerio Público ya tiene los nombres, y ellos son los que tratan de dar con el paradero de los familiares, pero a veces no los encuentran o simplemente las familias no quieren ir porque tienen miedo”, explicó Sánchez Herrera.

Las víctimas que fueron localizadas en las narcofosas contaban con reporte de desaparición del 9 de mayo del 2024 al 2025, según las pesquisas y la información proporcionada por las autoridades, quienes señalaron que estas personas eran originarias de Nuevo Casas Grandes, Casas Grandes y Ascensión.

Sánchez Herrara dijo que para poder identificar a más, es importante que las familias se acerquen a la dirección que él encabeza.

“Queremos hacer ese llamado para que las familias se acerquen a donar su muestra para llevar a cabo las identificaciones, nosotros creemos que ese será el parteaguas para que nosotros podamos concluir con este asunto”, externó.

Los antropólogos de periciales dijeron a esta casa editora que para la localización de fosas es importante la observación del terreno, es decir, mirar detalladamente si hay alteraciones, hundimiento, formación de montículos, cambios en la tierra y/o crecimientos irregulares en las hierbas o matorrales; además, de que no es lo mismo el trabajo en zonas desérticas.

El equipo especialista dijo que se le llama cadáver a cualquier persona que haya perdido la vida, independientemente de su grado de conservación o descomposición y en este hecho, algunos están en estado de descomposición o putrefacto, otros están casi llegando a la esqueletización, y otros ya están completamente esqueletizado, y eso indica que tienen diferentes etapas de depósito.

El hallazgo de varias narcofosas en los municipios de Casas Grandes y Ascensión fue derivado de una investigación realizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en contra de un grupo delictivo que operaba en la región.



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