Çαnijø mα†α a su esposa y a la hija de 12 años de ella



Nuevo Casas Grandes.- La casa donde antes se escuchaban voces de familia amaneció convertida en escena del horror. Un hogar del barrio de San Antonio, en pleno corazón del Pueblo Mágico, terminó siendo un escenario manchado por la violencia más cobarde, esa que no avisa y no tiene perdón.

Carlos Iván Madrid, de 32 años, no solo rompió su matrimonio. Rompió todo. De acuerdo con la información oficial, el hombre asesinó a su esposa Anayeli, también de 32 años, y a su hijastra Melani A.C., una niña de apenas 12 años que nunca debió conocer la crueldad humana de esta forma.

Todo comenzó la mañana de ayer, en una vivienda ubicada en el cruce de las calles Nayarit y Boca Negra. Ahí, Carlos Iván le arrebató la vida a Anayeli. Su cuerpo fue localizado más tarde por policías municipales, quienes confirmaron que la tragedia ya estaba escrita con sangre.

Pero lo peor todavía no salía a la superficie. Al saber que Anayeli era madre de dos hijas y que además tenía un hijo con el ahora detenido, las autoridades activaron un operativo de búsqueda. Siguieron pistas, silencios incómodos y un rastro que los llevó fuera de la ciudad, por una brecha rumbo a Anchondo.

En la colonia Linda Vista localizaron el vehículo de la víctima, un Chevrolet Impala blanco, abandonado como si fuera una cosa cualquiera. A partir de ahí, la indignación creció. A unos 500 metros de la ruta principal, entre la soledad del camino y el polvo del abandono, fue hallado el cuerpo de Melani. La menor presentaba severas huellas de violencia. Estaba sin vida. La barbarie ya no tenía forma de esconderse.

El operativo continuó y poco después, elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Casas Grandes lograron detener en flagrancia a Carlos Iván Madrid, quien fue puesto bajo custodia. De manera extraoficial, se informó que el sujeto aceptó su responsabilidad en este atroz doble feminicidio que ha sacudido a la comunidad.

En medio de la oscuridad, una mínima luz: los otros hijos de Anayeli fueron localizados sanos y salvos. Trascendió que se encontraban en casa de sus abuelos, lejos, por fortuna, de la violencia que terminó con la vida de su madre y su hermana.

Nuevo Casas Grandes amaneció con el alma encogida.

Un Pueblo Mágico que hoy carga con una historia de horror, indignación y una pregunta que retumba en cada esquina: ¿cómo alguien puede destruir lo que juró cuidar? Aquí no hubo arrebato, hubo crueldad. Y esa, por más Pueblo Mágico que sea el lugar, no se borra fácil.



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