
Mons. Víctor Quintana recibirá en cuestión de días la ordenación episcopal, por ello es que ahora presenta su escudo y lema que ha elegido para su nuevo servicio; el nuevo obispo de Nuevo Casas Grandes, comparte a continuación la imagen y el significado de su escudo.
Importancia de un escudo episcopal
«Este signo tiene una importancia notable, porque en su Escudo el obispo busca plasmar su ministerio y apostolado episcopal. Podemos decir que en él se refleja la identidad de su ministerio y sus convicciones fundamentales.
Me da mucho gusto compartir con ustedes esto, porque cuando uno está en el proceso de definir su escudo, juegan muchas emociones y sentimientos, ya que uno trata de sintetizar lo que ha sido más significativo en su vida. En mi escudo aparece un cordero, una llama de fuego, una barca, las iniciales M y J, y en la parte inferior el lema. Les explicaré cada uno».
El Cordero
«Sobresale al centro del escudo. Es una de las imágenes más significativas, en las que más se insiste en las Escrituras para referirse al Cristo. Se habla del Cordero desde el Génesis hasta el Apocalipsis. En el capítulo 21 del Génesis Abraham está dispuesto a sacrificar a Isaac, su primogénito. Pero al ver Dios la fe de Abraham, le envía un cordero en lugar de Isaac. Este cordero es anuncio y profecía del Cordero imprescindible, Jesús. Juan Bautista lo señaló así: ‘Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo’. Un servidor busca mostrar a Jesucristo, al Cordero inmolado que se ha sacrificado en cruz para el perdón de los pecados, el que venció a la muerte y ha resucitado. En el trasfondo del Cordero resalta la cruz, el signo más importante que identifica a nosotros, cristianos».
La llama de fuego
«En la parte superior izquierda hay una llama de fuego que nos remite al evangelio de San Lucas: ‘He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!’. Ese fuego simboliza la gracia, el amor y misericordia que Cristo derrama desde la cruz a sus discípulos, fuego que purifica, transforma y enciende los corazones. Es el don del Espíritu Santo que el Señor derramó sobre la comunidad de apóstoles y discípulos en Pentecostés.
Y miren, no puede existir ningún apostolado en la Iglesia sin el Espíritu Santo, ni misión evangelizadora de ningún Obispo si no es sostenido, impulsado e inspirado por la acción del Espíritu Santo, ni predicación alguna. Cuando los sacerdotes somos ordenados, quedamos ungidos del Espíritu Santo. Me llena de alegría esperar mi Ordenación Episcopal donde el Señor Nuncio derramará el santo crisma sobre mi cabeza como ya lo hizo el obispo en mis manos. Esa llama de fuego es esencial en el ministerio episcopal de su servidor».
La barca
«En la parte inferior hay una barca, sencilla y pequeña, y las redes ya arrojadas. Es uno de los signos más importantes en los evangelios para referirse a la Iglesia: la Iglesia es la barca, no cualquier barca sino la de Pedro, donde Jesús se sienta a enseñar, y sigue dirigiéndose a los suyos: ‘¡Echen las redes!’.
Aquella mañana luego de trabajar toda la noche en vano, Jesús se acerca a sus apóstoles y les dice que llevan la barca mar adentro [la mañana es la peor hora para pescar], pero Pedro confiando en Él, echó las redes y tuvo una pesca exitosa. Pedro, asombrado, se arroja a los pies de Jesús: ‘¡Apártate de mí que soy un pecador!’. Jesús le responde: ‘Desde ahora serás pescador de hombres’.
Este pasaje me conmueve mucho, como el de la tormenta, cuando Jesús camina sobre las aguas. O cuando se queda dormido en la barca y el viento los azota. Llenos de miedo despiertan a Jesús, y Él ordena al viento y al mar que enmudezcan y les reclama: ‘hombres de poca fe, ¿por qué dudaron?’.
Mi corazón guarda un inmenso amor por la Iglesia; desde joven me consagré por amor a ella, y en el símbolo de la barca expreso mis motivaciones, y en el nombre de Cristo quiero echar las redes. ¡A eso voy a Nuevo Casas Grandes! No debemos olvidar hacerlo todo en el nombre de Cristo».
Iniciales M y J
«En la parte superior derecha hay una ‘M’ como la de la Medalla Milagrosa. La Catedral de Nuevo Casas Grandes está dedicada a esta advocación. La ‘M’, todos sabemos, es la de María Madre de Dios y nuestra, que aparece en el escudo enlazada con una ‘J’, San José, identificado con la flor de lirio.
Ellos serán mis más grandes intercesores. A ellos encomiendo mi misterio episcopal. San José, Patrono de la Iglesia, después de Jesús es el prototipo del hombre justo, del hombre de fe. Él tiene mucho que enseñarnos especialmente a los varones, a los sacerdotes y obispos.
No hay ninguna palabra que diga San José en los Evangelios, pero sí muchas acciones. Él es el varón fiel que el Padre Dios eligió como esposo de María santísima para que fuera hiciera de padre de su Hijo, Jesucristo. Y pues un obispo -como José- es esposo. Por eso le ponen un anillo, al unirse a su esposa la Iglesia. San José es el hombre de pocas palabras y muchos hechos, es el que hace la voluntad del Padre. ¡A su intercesión me encomiendo!».
Lema episcopal
«Sufficit Tibi Mea. ‘Te basta mi gracia’. El lema del escudo en la parte inferior está escrito en latín. Está tomado de la segunda carta a los Corintios 12,9. Son palabras de Jesús al apóstol Pablo cuando se experimenta débil: así me reconozco yo, con toda sencillez que soy pecador, soy débil, tengo que luchar como todos mis hermanos, pero me consuela esas palabras del Señor en los momentos de prueba: ‘Te basta mi gracia’. Ellas me dan paz, me animan a perseverar pese a los tropiezos. Me confío totalmente a la gracia de Dios para ser sostenido y fortalecido, para anunciarle a Él, para consagrar toda mi vida al servicio del evangelio.
¡Me encomiendo a sus oraciones!».