
Nuevo Casas Grandes.– Sin ningún control urbano, establecimientos comerciales, talleres y hasta particulares, invaden la vía pública en niveles que rayan en la inseguridad, al obligar a los peatones a bajar de la banqueta porque se encuentra obstruida y el fenómeno va en aumento.
En casos extremos como la avenida Emilio Carranza a la altura de la calle 3 de Junio, la más traficado de la colonia Villahermosa, está completamente invadida por toda una cuadra por un yonke, que tiene unidades en chatarra sobre la acera de su taller y sobre la acera de enfrente, en un caso que lleva años y ninguna autoridad ha podido controlar.
Incluso, en otro sector de la zona Centro, un hombre construyó lo que parece ser su vivienda en la esquina de la avenida Emilio Carranza y Libertad, improvisada con tablas, láminas y otros materiales, ocupando la acera de ese lugar de gran flujo vehicular.
Así, lo que debería ser una vía libre para el tránsito de peatones y vehículos en Nuevo Casas Grandes se ha convertido en una carrera de obstáculos, con serios riesgos a un accidente.
En un recorrido realizado por diversas zonas de la ciudad, se pudo constatar cómo el comercio formal e informal ha “secuestrado” las banquetas y parte de los carriles de circulación, obligando a los ciudadanos a jugarse la vida caminando por el arroyo vehicular.
Uno de los puntos más críticos se observa en zonas donde establecimientos dedicados a la venta de autopartes han tomado cuadras enteras.
Vehículos desmantelados, carrocerías sobre troncos y chatarra acumulada obstruyen totalmente el paso peatonal, “ganando” espacio con cada año que se le ha permitido a ese comerciante apropiarse de la vía pública.
Este fenómeno no solo afecta la estética de la ciudad, sino que genera focos de inseguridad y bloquea la visibilidad en las esquinas, aumentando el riesgo de accidentes en una ciudad que ya padece de un serio déficit de agentes viales.
La invasión no termina en los yonkes, pues negocios de ropa, muebles y artículos de segunda mano exhiben sus productos sobre la acera de manera permanente, en una grave falla al Plan de Desarrollo Urbano que hace de Nuevo Casas Grandes una ciudad con fuerte arraigo a la informalidad.
La falta de autoridad ha permitido que el desorden escale a niveles alarmantes: en plena esquina, se ha detectado incluso la instalación de “viviendas” improvisadas con lonas, cartones y tarimas, donde personas pernoctan en condiciones precarias, convirtiendo la infraestructura pública en asentamientos irregulares.
A pesar de que el Reglamento de Desarrollo Urbano y Ecología prohíbe explícitamente la obstrucción de la vía pública, la proliferación de estos “comercios de banqueta” sugiere una ausencia de inspección o una tolerancia que ya sobrepasó los límites.
La ciudadanía exige que la actual administración municipal ponga orden, libere los pasos peatonales y garantice que el derecho al comercio no esté por encima del derecho de los neocasagrandenses a transitar de manera segura por su ciudad.