εjεƈµƈїonεs por guεŗŗα cristalera en Chihuahua



-Ejecuciones por guerra cristalera en Chihuahua

-Carvel, hundido por las siglas que lo entronizaron
-Susto a ministeriales, los dejaron sin visa
-El bono huele a recesión

Con más de una treintena de homicidios en lo que va de septiembre, Chihuahua capital muestra peligrosos rasgos de “juarización” en la materia, dicho cuantitativamente. Juárez tiene alrededor del 40 por ciento de la población y cerca de 29 asesinatos en el mismo mes, frente al 20 por ciento de Chihuahua.

El denominador común en ambas poblaciones tiene qué ver con el crimen organizado, pero por razones muy distintas.

Lo que hoy observamos en la sede de los poderes del estado es una implosión del Cártel de Sinaloa que se veía venir desde hace años y que poco o nada se hizo para contenerla por parte de los órganos de seguridad, municipales estatales y federales. En privado se avientan la pelotita, en público ni eso.

La pelea es por el mercado de cristal. Abundan en la ciudad los “zombies” dañados por las anfetaminas; por el cristal, el fentanilo, etc., (tenemos la imagen en versión digital de uno de ellos a solo unos metros de Palacio de Gobierno, a unas cuadras de la presidencia municipal).

A lo largo de al menos dos décadas, distintos grupos del Cártel de Sinaloa manejaron sin mayor problema distintos sectores de la ciudad con una gran cantidad de adictos, pero todo empezó a cambiar tras la fractura mayor ocurrida entre “Los Mayos” y “Los Chapos”. Inundaron la ciudad de “metas”.

Hoy son comunes las balaceras entre “Los Cabrera”, “Los Salgueiro”, “Los Topos”, “Los Capus”, “Los Pelones” y otros grupos más pequeños.

Ese es el conflicto que mantiene la estadística de ejecutados al tope.

Al contrario de Chihuahua, en Juárez los asesinatos han bajado considerablemente; de más de 100 en años pasados a menos de la mitad la mayor parte del 2026. Y acá el objetivo de los sicarios han sido precisamente los vendedores y consumidores de cristal.

Los policías de los tres niveles han detenido a gran cantidad de vendedores de esa droga, y de fentanilo, pero los enemigos del Cártel de Sinaloa: el Nuevo Cártel de Juárez (NCDJ)-La Línea, han firmado las ejecuciones contra los “crickosos”.

Más allá de esa diferencia contextual, están obligadas las corporaciones de seguridad de los tres niveles a implementar mayores medidas de contención que los discursos para frenar la creciente violencia en la capital del estado. No vaya a ser que las actuales circunstancias abran de nuevo la oportunidad a La Línea para intentar su enésima incursión por el territorio capitalino y agravar la de por sí grave situación.

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Patrocinador hasta de campañas políticas presidenciales, el empresario chihuahuense de hidrocarburos, Carlos Alberto Velázquez, hizo crecer su fortuna hasta lo inimaginable al amparo del poder sin tomar en cuenta que desde el mismo poder sería convertido en pieza de las sacrificables.

Fue aprehendido sorpresivamente junto a su esposa la semana pasada en una de sus residencias en el exclusivo Bosques de San Francisco, de la capital del estado. Ayer en la Mañanera fue ligado a contrabandistas huachicoleros del Cártel del Golfo, liderados por “El Bebo”, Manuel “N”, quien lideraba para dicho cártel la facción de “Los Metros”.

Aunque la Fiscalía General de la República (FGR) no ha hecho más pública la detención que los pegotes de asegurado en sus empresas y en su residencia, donde aparece la instancia a cargo del caso y su respectivo número de expediente, queda clara la intencionalidad de provocarle todo el daño penal posible.

Ayer trascendió que hubo agregados de armas y anfetaminas a las meras investigaciones por huachicol y huachicol fiscal, lo cual dificultaría considerablemente que obtuviera su libertad aunque fuera condicional. La sola complicidad y/o pertenencia a un cártel, el del Golfo, habla por sí sola.

Esos agregados a las presunciones iniciales confirman la teoría del duelo en las alturas delictivas cobijadas o protegidas por unos y otros poderosos grupos de la Cuarta Transformación desde sus órganos de seguridad.

Carvel se manejaba con manga ancha en algunos sectores oficialistas, pero otros de la misma línea “política” lo están hundiendo. Paradojas impensables!

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En el cruce entre Palomas, Chihuahua y Columbus, Nuevo México, dos elementos de la Policía Ministerial del Estado fueron retenidos por agentes de CBP (Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos), metiéndoles un susto a fines de la semana pasada.

Los agentes de la Fiscalía Zona Noroeste reportan que sus compañeros, identificados como Daniel M., mejor conocido como “El Gallo”, y Carlos S., intentaron cruzar al país vecino no como policías sino como un simple par de turistas, pero algo alertó a los custodios fronterizos.

El caso resonó entre los elementos de la Agencia Estatal de Investigación no por alguna consecuencia binacional oficial de relevancia, de hecho, parece que no hubo repercusiones más allá de las personales, sino porque ellos mismos revelaron lo ocurrido.

Bien a bien, dicen, no saben qué habrán sospechado de los frustrados visitantes al país vecino, pero el caso es que los regresaron por donde vinieron, en el paso binacional de Ascensión, sin visa y sin mayor explicación sobre las razones para retirarles el documento.

El asunto, pues, no pasó de un susto y de la pérdida de la tarjeta de ingreso a Estados Unidos. Eso sí, derivó en múltiples especulaciones porque “El Gallo” es comandante de la corporación estatal en Puerto Palomas y antes había sido el encargado del destacamento en Nuevo Casas Grandes, donde su nombre terminó algo embarrado entre señalamientos turbios de la explosiva región noroeste del estado.

Según algunos abogados, esas medidas de retiros de visa han sido constantes a la menor sospecha, pero tienen un foco especial en funcionarios públicos mexicanos.

¡A quién se le ocurre en tales condiciones cruzar por Palomas!

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El bono del Tesoro estadounidense a 10 años volvió a dispararse. Ya se mueve en niveles que no veíamos desde antes de la crisis financiera de 2008.

No significa que mañana vaya a comenzar una recesión, pero sí manda una señal incómoda: el mercado está exigiendo cada vez más rendimiento para prestarle dinero a Estados Unidos.

El recuerdo de 2007 no es gratuito. En aquel entonces, mientras comenzaban a aparecer las grietas del sistema financiero, el comportamiento de los bonos terminó anticipando un fuerte cambio de ciclo.

Primero vino la presión; después, cuando la economía se enfrió y la crisis se hizo evidente, los inversionistas corrieron hacia los bonos y las tasas se desplomaron.

Hoy, sin embargo, la combinación de factores es aún más compleja: petróleo caro, inflación todavía incómoda, enormes déficits y una montaña de deuda que obliga a Estados Unidos a pagar cada vez más por financiarse.

Por eso el bono está oliendo algo que todavía no vemos en las cifras de crecimiento, el riesgo de que las tasas altas terminen provocando el enfriamiento que gobiernos de todo el mundo se niegan a reconocer.



Información tomada de El Diario